CODEMA19-VERGELAND-1845-6
CODEMA19-VERGELAND-1845-6
Summary | Revista El vergel de Andalucía: periódico dedicado al bello sexo (tomo 1, número 8) |
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Repository | Biblioteca Nacional de España |
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Typology | Otros |
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Date | 1845/12/07 |
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Place | Málaga |
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Province | Málaga |
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Country | España |
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[margen superior: Diciembre 7. Año de 1845.] EL VERGEL DE ANDALUCIA.
Periódico dedicado al bello secso. TEATRO.
Hoy es la primera funcion de la
compañia cómica despues de ha-
ber permanecido cerrado largo
tiempo el Teatro de esta ciudad,
y no podemos escusarnos de diri-
jir nuestra débil voz al público y á la Em-
presa con este objeto. La falta que se no-
ta en España de actores que figuren en
primera línea se hace sensible mas que en
ninguna otra parte en los teatros de pro-
vincia, donde no pueden aspirar á una dig-
na remuneracion, como en las primeras
capitales; circunstancia que favorece á la
Empresa, y por la que nos tendrá á su lado mas de una
vez cuando se trate de las consideraciones debidas. El pú-
blico de Córdoba por otro lado es hoy suficientemente ilus-
trado por la costumbre de oir notabilidades y aficionados de
primer orden, para que sean sus fallos solemnes mas acer-
tados de lo que comunmente se cree; lo que debe tener
muy presente la compañia que ha veraneado de pueblo en pue-
blo, para no sufrir los desaires á que ya pudiera haberse acos-
tumbrado, y que lastimarian visiblemente sus intereses. No- [margen inferior: Tomo 1.º Número 8.]
sotras, amigas como el que mas del teatro, harémos cuan-
to esté en nuestra humilde esfera de periodistas para esti-
mular á nuestras amables lectoras á que presten con su pre-
sencia nuevo esplendor y vida a nuestro coliseo. Desde aho-
ra con la brevedad que ecsijan las circunstancias dedicarémos
una pequeña parte de nuestro periódico á las criticas tea-
trales, donde huirémos de estos dos gastados caminos, segui-
dos por muchos de los mas acreditados órganos de la pren-
sa; uno de la alabanza continua, el de ese repugnante
compás de adulaciones, descrédito del periodismo, y que
para engreir á la ignorancia, degrada al verdadero mérito;
y el otro el de esas calificaciones innobles y enconadas, dic-
tadas por la envidia y la mala fé, y con las que se pretende
manchar reputaciones adquiridas á fuerza de privaciones y
de trabajos. Este amor que tenemos á la imparcialidad es-
tricta nos ha hecho pasar en silencio todas las funciones da-
das por el Liceo y por otras corporaciones, que aunque en
un círculo menos estenso, tambien se proponen el recreo
de sus sócios, pues nuestra falta de afecciones con dichas
sociedades, nos dejaba en una posicion independiente pa-
ra juzgar; y el decoro debido á personas particulares por
otro nos colocaba necesariamente en el primero de los
caminos indicados. Trabaje con aprovechamiento la compa-
ñia cómica, segura de nuestra justicia, y de que nosotras
como el público serémos tolerantes cuando la insuficiencia
artística sea compensada con el deseo de agradar y con los cons-
tantes estudios. Cuide tambien muy especialmente de la elec-
cion de comedias, porque si estimulamos á nuestras lecto-
ras para que miren el teatro con menos indiferencia que
hasta aqui, no podrémos dejar pasar en silencio esas pro-
ducciones descabelladas é inmorales que infestan nuestra
escena; pues harto bien comprendemos nosotras que el
teatro pocas veces puede ser escuela de costumbres; pero
mal dirijido, puede serlo muchas de inmoralidad y de cor-
rupcion. LA ADALIA.
Á ROSAURA.
¿Qué fuera de los vientos rujidores
sin la mano de un Dios que los sujeta,
qué fuera sin tus plácidos amores
la inspiracion sublime del poeta?
¿Qué de la nave que del mar rugiente
quiere romper las olas incansable
sin el firme piloto inteligente
que luche con el piélago insondable?
¿Qué fuera para mí sin mi Rosaura
ese vívido sol que rasga el cielo
y que cruza magnífico entre el aura
rompiendo nubes al tender su vuelo?
¿Qué fueran los magníficos vergeles
de la rica feráz Andalucia
donde Murillo, Zurbarán y Apeles
ensancharon tal vez su fantasía?
¿Qué fuera el mundo? para mi pasara
como mudo erial pasmo y desierto,
y mi ambicion de gloria naufragara
sin encontrar de mi esperanza el puerto.
Pero tú, cual en noche tormentosa
brilla la luna en rutilante cumbre,
vertiendo de su faz magestuosa
plácidos rayos de fugáz vislumbre,
Apareciste a mi delirio ciego
para escribir un párrafo en mi historia,
y al miserable corazon de fuego
le hiciste ver el porvenir de gloria.
Tu fuiste aquella luna refulgente
que iluminó mis horas de amargura;
tu la estrella de luz resplandeciente
que paz y gloria al corazon augura
Tu en el mezquino mundo deleznable
mirar me hiciste un próspero camino:
tu, manantial de amor inagotable,
la ley hollaste del fatal destino.
Tu fuiste para mi como es al cielo
ese espléndido sol que lo embelesa,
como es á un niño el eternal desvelo
de tierna madre que sus sienes besa.
Y tu fuiste el espíritu invisible
que á mi alma dio las grandes sensaciones,
y el crater del amor inestinguible,
y el gérmen virginal de inspiraciones.
Y ora, Rosaura, funeral quebranto
es el recuerdo de perdida gloria,
que viene en mares de inquietud y llanto
á rasgar incansable mi memoria.
Mas si abrasa un recuerdo la existencia,
hasta en ese recuerdo gozarémos;
si un valladar nos levantó la ausencia
contra ese valladar combatirémos.
Si el destino se muestra inecsorable,
si nos presenta el horizonte oscuro….
deja ensanchar su fuerza formidable….
será mi ardiente corazon un muro.
Si hay que cruzar por su áspero camino,
ven, nuestro amor nos servirá de emblema,
que el hombre es superior á su destino
cuando con sangre el corazon se quema.
Llega á admirar tu porvenir y el mio,
subiendo en alas de ambicioso vuelo,
á descorrer en ciego desvarío
de la futura inmensidad el velo,
Y de ese libro donde Dios escribe
el destino y la suerte de los hombres,
libro que el pensamiento no concibe,
borrarémos osados nuestros nombres.
Que ante el mortal el universo cede
cuando orgulloso á conquistar se lanza,
y darte el hombre en ilusiones puede
cuanto tu mente en su delirio alcanza.
Ven … dentro de mi ardiente fantasía
hay un gran mundo de placer y amores,
perfumado en tu aliento de ambrosía,
matizado con cármenes de flores.
Y alli hay un sol con cuya viva lumbre
las aves y los prados se hermosean,
y los rayos que lanza de su cumbre
son los cabellos que en tu sien ondean.
Tu sacro trono que hasta el cielo sube
alli se ostenta altivo y rutilante,
levantado en las alas de un querube
sostenido por ejes de diamante.
Y en torno de él murmuran los amores,
y las gracias tambien tienden su vuelo,
dejando con sus plumas de colores
alfombra rica á el encantado suelo.
Nítidos cisnes en redor pasando
baten sus alas remudando el viento,
y sílfides purísimas cantando
á el eter prestan celestial concento.
Y entre rocas de pórfido divino,
y entre mármoles blancos se dilata
un arroyuelo manso y cristalino
con claras ondas de luciente plata.
Y en él bullen las cándidas palomas,
y las Náyades puras se recrean,
y de sus rocas en las altas lomas
las ninfas divinales juguetean.
Y en el espacio multitud de seres
te tejerán coronas á porfia….
que ese mundo de amor y de placeres
lo formé para ti, Rosaura mia.
Y si va en pos de la ilusion risueña
un desengaño que á llorar convida,
si cuando el hombre en ilusion es sueña
gasta y carcome su cansada vida,
Si triste es luego al despertar de un sueño
que entre mágicos goces fascinaba
ver disiparse el nectar halagüeño
donde su sed el corazon saciaba,
Cuando al surcar el mar de las pasiones
crucemos esa atmósfera serena,
te darán mis eternas ilusiones
una vida inmortal de goces llena.
Y tras esa ilusion que se evapora,
y con recuerdos nuestra vida sella,
tras esa mágia que la mente dora
otra mágia crearé mas pura y bella
Porque esos hombres que el rencor domina
y no comprenden lo que amor encierra…
tienen un alma material, mezquina,
y un miserable corazon de tierra.
Nosotros dos, que para amor nacimos,
nosotros que de amores deliramos,
esa pasion del corazon sentimos,
y en los delirios del amor gozamos.
Si, que no hay mas que amor… las horas vuelen
ya bañadas en luz, ya tormentosas,
unas con otras su poder impelen,
y horas al cabo lucirán dichosas.
Que si un destino eterno en sus horrores
nos arroja con brazo omnipotente,
son eternos tambien nuestros amores,
y á ese destino humillarán la frente.
I. Garcia A. de Lovera.
A EL APRECIABLE LITERATO
Don Enrique de Cisneros.
Bello es cruzar el pensil
y ver la gallarda rosa
cual se mece voluptuosa
á impulso de aura sutil.
Bello es en noche callada
de risueña primavera
pasear por la pradera
de negra sombra velada.
Caminar sin direccion
y perderse en la espesura,
olvidando la amargura
que traspasa el corazon.
O en el cesped recostado
á la orilla de una fuente
ver declinar la corriente
por el campo dilatado.
Pero mas grato es hallar
un ser bueno, generoso,
que nos ame bondadoso
y calme nuestro penar
Jóven vate, hermano mio,
con tus plácidos cantares
disipaste mis pesares,
y de esperanza sonrio.
Entusiasmada escuché
los acentos de tu lira,
y á la musa que me inspira
con humildad invoqué.
¡Lloras como yo tambien!
¡no halla tu pena consuelo!
¿cruzas este triste suelo
sin amparo y sin sostén?
¿Hallastes en tu camino
falsedades por amores,
por placeres sinsabores,
y en vez de rosa un espino?
¿Tan desgraciada es tu historia,
tan tormentosa y sombría,
que no recuerdas un dia
de venturosa memoria?
Eres infelice, si,
siempre sufriendo, penando;
pasas la vida llorando…
yo tambien lloro por ti.
Tu tierna amiga seré;
y en la noche solitaria
mi religiosa plegaria
por tu dicha elevaré.
Sepa yo con alegria
que si estoy por ti rogando,
de mi te estas acordando
con dulce melancolía.
Si á gozar de blanda brisa
vas á el prado seductor,
corta siquiera una flor
para la pobre poetisa.
Sea mi suerte cruel,
ó en placeres consecuente,
tejeré para tu frente
mil coronas de laurel.
MANUELA CAMBRONERO.
Valladolid 24 de Noviembre de 1845.
JULIA.
Nobela original.
(Continuacion.)
Casado el Marqués con una jóven encantadora, se can-
só de ella á los pocos meses, y la abandonó en medio de sus
lágrimas para buscar en sus viajes toda clase de placeres: res-
peta en cierto modo á su secretario, porque es el fac totum
de sus calaveradas: recibe una carta de su virtuosa muger
despues de diez años de silencio, y la arroja al suelo al tiem-
po de leerla para informarse del resultado de una intriga
amorosa!
Asi son casi todos los hombres: desprecian la virtud, y
corren desenfrenadas tras el vicio; abandonan á la muger por
que no comprenden el tesoro que tienen en ella, porque
no saben los placeres de una vida pasada al lado de quien los
ama con todo su corazon! -Leed sin admiraros; ¿qué tie-
ne eso de estraño? -Leo, pues, dijo Lecrair despues de
dirijir al Marqués una mirada de indignacion.
«Marqués: seis años hace que os marchásteis de Paris;
seis años pasados entre lágrimas y sufrimientos: acaso no pen-
sais volver mas á mi lado, pero yo pienso volar al vuestro, si,
antes de dos dias estaremos juntos: no creais que voy á estor-
bar vuestras calaveradas: tampoco voy á suplicaros arro-
dillada que me permitais vivir en vuestra compañia, no; os
amo demasiado, y en nada quiero serviros de estorbo; voy solo
á despedirme, á veros por la última vez, y despues retirar-
me á los silenciosos y olvidados claustros de santa Eulalia.
Seguid en vuestros placeres: pronto os cansareis de
ellos: pronto deseareis tener á vuestro lado á la =Marque-
sa de Pouman.»
– Qué decis á todo esto, Lecrair? – Yo……. que sin
querer nos va á servir de bastante estorvo. – Pero qué
remedio……. – Esperad: no viene la Marquesa dentro de
dos dias? pues Julia está aqui hoy mismo. – Y cuando ven-
ga la Marquesa….. – No la recibais. – Oh, no, seria de-
masiado. - ¡Demasiado! no lo creais…. y en fin, no hay otro
remedio: escojed entre Julia ó la Marquesa. – La Marque-
sa….. ¡Ah! no, no, Julia. – Pues entonces no perdamos
tiempo: hoy mísmo es precioso, que venga.
Lecrair, despues de pronunciar estas palabras, llama
y dice al ayuda de cámara que se presentó al sonido de la
campanilla: - Inmediatamente mandad preparar todos los car-
ruajes, enganchar los caballos, vestir todos los lacayos de
gran uniforme, toda la servidumbre de gala, y en seguida
marchad á las órdenes de vuestro amo. - ¿Habeis perdido
el juicio? dijo el Marqués ¿á mis órdenes? y para qué? -
Nada me pregunteis, é inmediatamente marchad á pone-
ros todo lo mas seductor, lo mas elegante posible. Y el Mar-
qués salió de la habitacion empujado por Lecrair, y se di-
rijió á su gabinete. El ayuda de cámara marchó á ejecu-
tar las órdenes que acababa de recibir.
Un hombre en traje de camino y cubierto todo de pol-
vo entra en este momento, y entrega al secretario un pa-
pel perfectamente cerrado: este lo abre precipitadamente
y lee: «Lecrair: la Marquesa ha marchado á Córdoba;
no la hemos podido detener mas. Se reconciliarán los dos?
es necesario temerlo todo de esta union: inclinad contra
ella el ánimo del Marqués mi primo; y en fin vos que sa-
beis su estado, haced lo que os parezca, no olvidando nun-
ca que me habeis prometido que antes de seis meses he-
redaré los mayorazgos con el título de Marqués de Pou-
man=Alfredo Santaire.»
Lecrair escribe: «Señor: os prometí que antes de seis me-
ses habria muerto vuestro primo, y os lo cumpliré: hasta aho-
ra he empleado los medios que ya sabeis; pero su naturaleza
demasiado fuerte resiste toda clase de vicios, toda clase de
orgias, y hoy se encuentra tan robusto como hace seis años:
he determinado seguir otro rumbo: ya que no muere por
sus vicios, morirá á manos de un hombre, de un rival: es-
pero que no vivirá dos dias: tened presente que nunca ol-
vido que nací de unos padres pobres y necesitados, y que
á vos solo debo hallarme hoy en el lugar que me encuen-
tro=Lecrair.
Despues de cerrada la carta la entregó al criado, que
se marchó precipitadamente.
Se continuará. Adela Garcia.
IMPORTANTE.=Arreglados los salones
que teniamos elejidos en la calle de las Cam-
panas número 7, y que nos ha cedido su dueño Don
Manuel Diez Fernandez de Córdoba para los
bailes que nos brindamos á dar en obsequio de
nuestras suscritoras, tendrá lugar el 1.º en la
próxima semana; y para que pueda saberse con
toda la anticipacion debida, adelantarémos el
número siguiente con el que repartirémos los bi-
lletes y anunciarémos todas las circunstancias
que conduzcan al objeto. [margen inferior: Córdoba: esttablecimiento tipográfico de Don Fausto García Tena, calle de la Libreria número 2.]
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